La inequidad de género y ganar el Nobel de economía
Solo 3 mujeres han ganado el Nobel de economía. Este año lo gana Claudia Goldin, quien además lo gana en solitario por primera vez. Ella, una investigadora de la universidad de Harvard centra sus investigaciones en la brecha salarial de género. Creo que la ganancia para las mujeres es doble.
55 premios Nobel de Economía han sido otorgados, solo el 5% ha sido entregado a mujeres.
Claudia se convierte hoy en una mis heroínas personales, no solo ha investigado el tema, sino que logró llamar la atención de una academia que en su mayoría premia hombres y para la que por muchos años las mujeres fueron invisibles. También fue la primera mujer en lograr un puesto fijo en el departamentos de Economía de Harvard. Es increíble que todavía a estas alturas estemos hablando de “la primera mujer”.
Y muchos dirán que “qué importa eso” y yo respondo que importa mucho, porque la representatividad es importante. Que una niña vea que es posible que una mujer gané un Nobel de economía la incentiva, sin duda alguna a estudiar esas carreras que siempre han sido “de hombres” a querer hacer más que solo tener una familia o cuidar a los hijos.
Claudia en sus primera declaraciones explica que aunque en los últimos años los “avances han sido importantes… sigue habiendo grandes desigualdades”. En sus investigaciones se determina que una de las principales causa de esta brecha o del estancamiento de las carreras profesionales de las mujeres es el nacimiento de su primer hijo, porque las “obliga” a salir del mercado laboral por un tiempo o a tener que trabajar menos horas, frente a los hombres que son capaces y están dispuestos a trabajar más horas que las “reglamentarias” y a estar más disponibles para las empresas. Y yo me pregunto: ¿los hijos de esos hombres solo tienen mamás? Pienso tanto en mis amigas… en sus hijos… en sus familias, pienso en mi mamá que dejó su carrera para cuidarnos porque 3 hijos era mucho, una carrera que en un principio era mucho más exitosa que la de mi papá; pienso que pasó con mi mamá después de su divorcio.
La sociedad se cimienta definitivamente en el sacrificio de las mujeres, pienso en mí misma, que a mis 40 años no tengo hijos… sumemos 2 + 2 y no será difícil entender.
En palabras de Goldín: “Los hombres están desproporcionadamente disponibles para hacer largas jornadas en el trabajo, mientras que las mujeres están desproporcionadamente disponibles para dedicarse a tareas del hogar”.
Además Claudia (mi nueva mejor amiga imaginaria, con el permiso de Carla) víncula sus investigaciones económicas al impacto de la píldora anticonceptiva en las decisiones profesionales y matrimoniales de las mujeres, en los apellidos femeninos después del matrimonio como indicador social y las razones por la que las mujeres son ahora una mayoría en los estudios universitarios, aunque eso no les sirva de mucho para romper el techo de cristal.
Pensar que todavía hoy en día la anticoncepción es un tabú y que Yo tan moderna, feminista y estudiada tengo un apellido de un esposo que ya no es mi esposo y que no sé que carajo hacer con el de fulanito….. porque en un registro me obligaron a cambiármelo.
Trabajo no remunerado, mujer y sociedad
Yo soy curiosa del mundo, pero también soy curiosa de mi misma, de entender y de tomar decisiones pensadas. A estas alturas no creo que “el llamado de ser madre” llegue a mi, creo que sí seré madre será un decisión muy bien pensada; por eso leo e investigo… he leído muchos libros de maternidad, y soy curiosa del tema y en medio de mis indagaciones encontré esta información, que básicamente habla de cómo el trabajo no remunerado de cuidar a la familia afecta a las mujeres e incluso está siendo una de las principales causas de la baja natalidad en algunos países del mundo.
Según una investigación (Universidad de Valencia- España) dirigida por la doctora María Ángeles Durán si se contabilizara económicamente el trabajo doméstico -en su mayoría realizado por mujeres- se duplicaría la riqueza de los países, es decir los indicadores de desempeño económico crecerían solo si se contaran como horas laborales las horas que trabajan las mujeres en su casa.
Lo que fue un avance para las mujeres -la inclusión del mundo laboral a tiempo completo- también trajo como consecuencia la duplicación de su trabajo, porque aunque las mujeres lograron conquistar espacio en el “mundo masculino”, los hombres no se involucraron en lo que ha sido denominado como “trabajo de la mujer”, lo que se traduce en mujeres colápsalas y agotadas física y mentalmente.
Según el estudio “Las mujeres hoy. Cómo son, qué piensan y cómo se sienten”, realizado por la economista Laura Sagnier las mujeres dedican -en promedio- 75% de su tiempo a tiempo a trabajo doméstico frente al 26% que dedican, en promedio, los hombres a la misma tarea*. Según las proyecciones realizadas en la misma investigación faltarían entre dos y tres generaciones para que se iguale el peso de la madre y el padre en la familia y en el cuidado de los hijos. (*Estadística para familias con hijos de menos de 5 años)
Esta es la principal razón por la que las mujeres más jóvenes han decidido no tener hijos. 29% de las entrevistadas en el estudio aseguró que no estaba en sus planes ser madres, porque le resultaba incompatible con los planes que tenían para su vida, mientras más joven es el grupo entrevistado esta estadística se duplica. Es decir casi el 60% de las mujeres jóvenes ven la vida de las madres como algo muy sacrificado y a lo que no quieren aspirar.
Para la cuarta parte de las madres entrevistadas la experiencia de la maternidad no “es nada grata”. Y este estudio indica que las dos principales razones para este arrepentimiento son: enfrentarse a las dificultades en el cuidado y en la educación y haber tenido que hacerlo sola o casi sola.
Mientras los hombres siguen teniendo un papel muy pasivo en las tareas del hogar, las mujeres cada vez más tiene un papel activo en la contribución económica del hogar, soportando en algunos casos hasta el 42% de los gastos del hogar. ¿Injusto no?
Más allá si somos o no madres, me hace flexionar sobre el tema de como debemos -sin descanso- seguir luchando por conseguir equidad.
En general y luego de leer estas estadísticas, creo que muchas mujeres se plantean perderse la experiencia de ser madres, no por un tema de no tener hijos, sino por lo que significa para sus vidas personales y sus carreras.
Mientras algunos hombre con hijos pequeños van el domingo a jugar futbol con sus amigos, las mujeres aspiran a poder darse una ducha en paz…. No es un chiste, es muy muy injusto.
*Los datos estadísticos son parte de estudios realizados en España