La lucha es contra nuestro miedo de ser realmente dueñas de nuestra historia
Hoy día de la mujer hay muchos temas de los que podemos hablar, podemos citar cifras de la precaria situación de las mujeres en el mundo, hay miles. De la violencia, de los abusos y de la brecha salarial, de la desigualdad en las tareas domésticas, del cuidado y de las oportunidades que no tenemos. Pero hoy elijo hablar de ser dueñas de nuestras vidas; no desde el cliché que puede significar esta frase, sino como una reflexión sincera sobre nuestro proceso de socialización.
Las mujeres fuimos criadas, en la mayoría de los casos, para que el clímax de nuestra vida fuera el matrimonio: ese iba a ser el día más feliz, la cumbre. A partir de ese momento la historia ya estaba escrita para nosotras: cuidar la casa, el marido, ser obediente, tener hijos, criarlos, ser buena esposa. Los hombres fueron criados para ser exitosos, para tener dinero, para gerenciar, para proveer. ¡Qué diferencia verdad!
Nos gusté o no, todas tenemos eso en nuestra cabeza y nos gusté o no actuamos en mayor o menor medida desde ese lugar. Romper este rol, el del amor romántico, el de la dependencia económica sigue siendo hoy en día uno de los mayores retos que tenemos las mujeres adultas, en nuestras propias vidas y en la crianza de las niñas que serán el futuro.
Agenciar nuestra vida da muchísimo miedo, yo lo sé, lo he sentido, lo siento todos los días. Es mucho más fácil seguir los mandatos de alguien más, que nos digan qué hacer, qué sentir. Sentarnos a pensar cómo queremos vivir, luchar por esa vida, trabajar por ella y pagarla es aterrador, porque no nos enseñaron a hacerlo, porque nadie nos dijo que lo podía hacer, pero esa es la lucha diaria, la micro lucha que creo que todas tenemos que pelear: con nosotras mismas para salir de la comodidad y luchar por nuestros verdaderos deseos y la de miedo que nos produce ser dueñas de nuestra historia.
Nuestra generación quedó en el medio, a medio camino de la lucha, esa bisagra que sigue quedándose en casa, pero que lucha porque sus hijas tengan un futuro distinto.
Creo que la lucha más difícil no es la que se da en las calles, que es muy necesaria; pero no es la GRAN lucha; es al contrario la lucha cotidiana con nosotras mismas, la de vencer los micromachismos que llevamos todas dentro, la del miedo que nos produce vivir nuestra propia historia, lucha por nuestros sueños y la de enseñar a la nueva generación con el ejemplo que para ser libres e independientes no basta con decirlo, hay que hacerlo todos los días, así nos tiemblen las piernas del miedo.
Sigamos luchando, con nuestros miedo primero, que si lo vencemos en lo micro, lo haremos en lo macro.
Aquí les dejo dos descargables con recomendaciones de material audiovisual donde las mujeres son protagonistas: reseñamos películas, series, charlas TEDx y podcast. Haz clic en los botones.